La casa de los encuentros

Sin ninguna vergüenza nos hemos dirigido a un escritor de mucho tirón y prestigio dentro del panorama vasco. Nuestra petición era si le gustaría de vez en cuando reseñar algún que otro libro. Objetivo logrado, un colaborador de lujo y uno de nuestros escritores favoritos escribiendo para todo aquel que se acerque a nuestro blog. Porque para nosotros es un honor y esperamos que para vosotros sea un placer: ¡Gracias Iñaki! ¿Qué leen los escritores? De aquí en adelante y de vez en cuando, para todo aquel que esté detrás de la pantalla, el escritor Iñaki Zubeldia Otegui nos ofrecerá el análisis de sus lecturas. No hay ningún secreto, para escribir hay que leer.

Entre el fin de la Segunda Guerra Mundial y la muerte de Stalin, dos hermanos son encarcelados en la Unión Soviética por irrisorias, imaginarias transgresiones políticas, y ambos acaban en el mismo campo de trabajo en Siberia. Uno de ellos, Lev, es un frágil poeta, pacífico y pacifista. El otro, el narrador sin nombre, el superviviente y protector de su hermano –aunque también rival–, es un endurecido veterano de guerra para quien la violencia ha sido siempre un «arma neutra», y que se abrió paso de violación en violación, según sus propias palabras, por los territorios de lo que luego sería Alemania Oriental. Los hermanos no han llegado al mismo tiempo a Norlag, el campo de esclavos, un lugar casi zoológico, donde los «cerdos», las «víboras», las «sanguijuelas», las «langostas» y los «comemierda» se disputan las jerarquías del horror. En el tiempo que medió entre la detención de uno y otro, Lev se ha casado con Zoya, la joven judía por la que competían, y a la que amarán toda la vida. Pero entre los barracones del campo que albergan a los esclavos, hay también una «Casa de los Encuentros». Porque en el gulag se permitían las visitas conyugales, y las mujeres viajaban durante semanas, o meses, con la esperanza de pasar una noche en una pequeña choza con sus maridos, unos hombres tan hambrientos y tan destruidos que la posibilidad de una relación sexual, más que un privilegio, debía ser la certeza de otra humillación.

Y sobre este triángulo amoroso, y el encuentro entre Lev y Zoya que tiene lugar en 1956, cuando las reglas del campo comienzan a relajarse y no está muy lejos ya la liberación de los hermanos, pivota el relato del superviviente, ya octogenario, emigrado desde hace años a América, que ha vuelto a Rusia como turista y rinde cuentas a una hijastra fantasmal, Venus, de la Historia, de su historia.

Comentario de Iñaki Zubeldia

La historia que se cuenta en esta obra es de una dureza desmesurada. No nos podemos imaginar los límites de la crueldad humana: en este caso, los dos hermanos protagonistas de la obra tienen que vivir llenos de piojos y suciedad, con escasez de comida, un trabajo agotador y el frío de Siberia. La narración tiene una fuerza enorme y nos muestra que no sabemos dónde están los límites de la resistencia humana. La narración que se nos cuenta es tétrica, oscura, negra o esa es al menos la sensación que me producía a mi al leer la obra: los lugares, los personajes y las historias que aparecen en la obra son negros, oscuros, sin el más minimo resquicio para un posible y esperanzador rayo de luz. La crueldad de las personas que aparece en esta obra y la maldad irracional no las encontramos en ninguna otra especie animal.

El libro se lee rápido, con el corazón en un puño, porque sabemos que lo que se cuenta es verdad, aunque sea una verdad desgarradora. Pero, la narración es un poco oscura y a veces carente de cierta lógica o coherencia interna. No es una historia lineal y sencilla que se capte a la primera. Pero probablemente tiene su razón de ser: una historia tan trágica y tan tétrica cómo la va a contar el autor de una forma sencilla y comprensible? Las cosas que suceden en un gulag no son lógicas ni racionales, y la vida que llevan los esclavos y las «fieras» que habitan el campo de trabajo es oscura y aterradora. Por tanto, ¿cómo se puede contar de una manera clara y transparente lo que es opaco, sucio y turbulento? Por eso, pienso yo, el autor ha optado por reflejar en su narración el desorden, la oscuridad y el caos que viven las personas del gulag.

Por lo demás, el libro se lee con facilidad y se sigue el hilo narrativo sin problemas, aparte de los comentados saltos o agujeros negros, que probablemente reflejan la mente del narrador que ha pasado por un gulag. Lo que sí os puedo asegurar es que os va a conmover las entrañas.

La casa de los encuentros

Autor:
Editorial: Editorial Anagrama
ISBN: 9788433974686

Ya ves, Lev me acababa de decir que al cabo de una semana en los barracones –uno de los más mugrientos y embarrados de todo Norlag–, seguía durmiendo en el suelo. (Siento la necesidad de ponerlo en cursiva: en el suelo.)

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