Mercalibros, librerías ambulantes

El criado del rico mercader se encontró con la muerte en el mercado, la muerte le amenazó. Nosotros en cambio hemos encontrado libros y éstos, nos han hecho un guiño. El criado tuvo que huir de Bagdad a Ispahán en un caballo que le prestó su mercader según nos cuenta Bernardo Atxaga en su obra Obabakoak. Nosotros no pensamos salir por patas, ¡Volveremos al mercado y ya estamos maquinando montar nuestro stand de libros!

Estamos off-line, apagamos el ordenador y nos hemos ido a pasar el domingo con nuestros colegas feriantes que van de mercado en mercado vendiendo libros. De vez en cuando creemos necesario recular y pasar un poco de todo lo virtual sumergiéndonos en conversaciones de verdad (conversaciones que se conducen por voz humana y sin ningún ordenador por medio) y hablar de libros. Los mercados son (han sido) lugares de conversaciones, nos presentamos a primera hora de la mañana en Old-Spitalfield Market y así saludar a nuestros amigos feriantes de libros.

El mercado comenzó a dar sus primeros pasos en 1638 siendo el mayor mercado de fruta de Londres. Ya entrando en los ´90 se remodeló y a día de hoy podemos encontrar comida, joyas, ropa, arte....y lo que más nos interesa: libros. Este mercado consigue atraer entre 30.000- 35.000 personas todos los domingos.

Estamos de acuerdo que Internet es un mercado enorme y abierto a todos, es en la red de redes donde fluctúan la mayor parte de conversaciones. Hoy en día, las conversaciones que se producen en el mercado virtual son, a través, de Facebook, Twitter, Tuenti y otras redes sociales similares. En el caso de Tuenti, una de las mayores redes utilizadas por nuestros jóvenes, no sólo surgen relaciones entre dichos jóvenes sino que también podemos encontrar a 16.000 empresas oyendo todas estas conversaciones. No cabe duda que hay que estar presente en las redes sociales por la evidente y abundante información literaria que se intercambia. En esta ocasión hemos apagado en ordenador y tomamos la calle para hablar de literatura.

Hasta ahora no habíamos hecho mención sobre este tipo de librero: el librero ambulante quien va de mercado en mercado montando su pequeña librería junto a los puestos de verdura, ropa, joyas...Nos ha parecido tan significante esta figura que tanto las pequeñas librerías como la nuestra y las editoriales independientes debiéramos prestarle la atención que se merecen.

Los amigos de Barrow Books con su carrito (barrow) en mano repleto de libros se mueven de mercado en mercado ofreciendo una mimada selección de libros a todo aquel que se acerca a su stand. Los ávidos lectores podrán encontrar novedades y libros de ocasión. No se acerquen con la intención de encontrar el último de Dan Brown o Stieg Larsson en el stand de Regina y Suzanne. Las libreras de Barrows han apostado decididamente por una literatura independiente. Dicho por ellas “una literatura de calidad y no de cantidad”.

Después de pasar todo un día manteniendo conversaciones sobre la literatura independiente y el futuro del libro, volvemos a casa y encendemos el ordenador para compartir nuestra experiencia a todos los que estáis detrás de la pantalla. El artículo va acompañado de un pequeño documento visual. Aún y todo, seguimos dándole vueltas a la sugerencia que nos han hecho los colegas del mercado de Spitalfields: “¿Por qué no montáis un stand vosotros mismos? En Londres hay una emergente comunidad hispano-hablante y el español está muy de moda, es muy cool”.

Sólo con pensar en una librería Garoa ambulante en Londres nos produce una pequeña sonrisa. Nuestro primer paso ha sido ponernos en contacto con los encargados del mercado solicitando información para regentar un puesto. Luego ya se verá, pero aprovechamos estás últimas lineas para hacer un guiño a todos los editores y editoriales independientes que estén dispuestos a mostrar sus obras en este selecto escaparate londinense.

Necesitamos leer. Quizá ahora, y aquí, más que nunca.


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