En la Feria del Libro de Durango se habla sobre contenidos de lectura y licencias DRM

Ayer se dio el cierre a la Feria del Libro y Discos de Durango. Seguro que esta última edición es recordada como la feria en la que se presentaron por primera vez dispositivos electrónicos de lectura al público y las grandes editoriales ofertaron su primer catálogo digital. Al final se empieza a caminar sobre y a dar forma a un nuevo modelo de negocio dentro del sector del libro vasco, ¿Pero era esto lo que esperábamos?

Una de las grandes preocupaciones que hemos tenido hasta ahora era que no existía una oferta suficiente en la literatura vasca como para incitar la lectura digital. La única editorial que había apostado por los contenidos digitales era la editorial Susa, y estábamos a la espera del movimiento de las editoriales grandes como Elkar y Alberdania. Estas dos editoriales escogieron la Feria de Durango para presentar su nueva línea. Estas dos editoriales presentaban sus primeros contenidos digitales ya como un modelo de negocio y queríamos que nos explicarán en primera persona cual era su apuesta y que nos definiesen algunos puntos que no nos parecían correctos.

Uno de los puntos más criticados, y más polémicos, es que ambas editoriales han apostado por establecer licencias DRM a sus contenidos. Para explicarlo brevemente, una licencia DRM es una orden que controla los usos de un archivo, controlando el uso que se hace de los libros electrónicos. Esta licencia se guarda en el ordenador evitando la copia de los contenidos, y consecuentemente, la distribución. Es decir, que al comprar un libro digital el usuario dispondrá de un máximo número de descargas.

No asimilamos del todo que los editores se mostrasen tan rotundos ante la metedura de pata en el anteproyecto de la Ley Sostenible y el bloqueo de blogs que enlazasen a plataformas de P2P y dijeran que no tiene sentido poner franjas a un hábito ya presente en nuestras vidas y luego nos ofrezcan contenidos en DRM.

Parece ser estas editoriales quieren seguir los pasos de Amazon. Les habrán contado que es el modelo a seguir, que no hay otro camino. No sé si creerán en ello, que les pregunten a sus hijos cuantos discos se han comprado de portales como iTunes. Aún así, viendo que podría ser un modelo sostenible, lo llamativo es que no se han decantado por establecer un mismo precio de venta para todos sus contenidos, el ya bien conocido 9,90$. Se puede entender que intenten agarrarse a una licencia DRM pero no es posible hacer al precio que lo están haciendo.

Han querido seguir adelante con el actual PVP único y ofrecer los libros al 70% del PVP establecido. Acaso habría que comentarles el problema que vivió Amazon cuando quiso empezar a aplicar distintos rangos de precios. Hubo un boicot masivo hacía Apple, ya que el comprador no entendía porque unos contenidos valían más que otros. Siendo el proceso de digitalización el mismo, no existiendo cualidades que añadan valor al producto final como el papel, el formato, ilustraciones o el número de páginas... ¿Por qué voy a pagar más por unos contenidos que por otros? Ya es difícil llevar al usuario a la decisión de comprar contenidos digitales como para establecer distintas políticas de precios.

Creo que el gran error de que se comete con esta política digital es que se quiera monetizar todo. Los cosas han cambiado. Vemos que las editoriales no son conscientes que están entrando en un mercado ya formado con unos hábitos de uso establecidos. Queremos aterrizar en un escenario y dominarlo, quitémonos esta idea de la cabeza. Da igual que tengamos que afrontar un IVA del 16% o 4%, este no es el problema. El tema es que vamos a llegar a la Red repitiendo los errores que ya sufrieron de antemano las discográficas y caeremos en el mismo agujero. Que se vayan olvidando de la necesidad de hacer una guerra particular por los derechos del autor. No lo van a conseguir. No lo vamos a conseguir, por lo que empecemos a darle al coco para abrir nuevos modelos de negocio. Lo ofrecido no es competente, no es posible.

Estamos muy verdes. La literatura vasca no se puede permitir estos lujos como si existiese una fase de pruebas. Ante estos modelos ya veremos como nos las arreglamos las pequeñas librerías. Creo que las librerías somos bastante conscientes de que no vamos a comer de la tarta digital. ¿Qué nos diferencia de las tiendas de discos? Nos agarraremos al papel e iremos tirando. Intentaremos vender los vales de venta online (todavía no han llegado) para ver como reaccionan nuestros clientes pero será difícil con estas características y esos precios. Las librerías ya lo teníamos bastante difícil y las editoriales creo que se están subiendo a nuestro mismo ataúd. Tanto en la Red como en la librería es el cliente el que decide, que no se nos olvide.


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