Lecturas, libros y café

Una de dos, o es una librería que tiene cafetería o una cafetería que vende libros. La verdad es que la combinación puede ser perfecta si además le añadimos una conexión gratuita a Internet. Probamos en una, Foyles, Charing Cross Road, London. Entramos, hojeamos las últimas novedades, nos sentamos a tomar un café, encendemos nuestro portátil y sorpresa, café humeante en taza elegante. Nos gusta el café.

Antes, las librerías vendían libros, se dedicaban a ello. Ahora, en cambio, es posible tener toda una experiencia culinaria en este tipo de espacios: capuchinos, zumos, sándwiches, cerveza, vino, ensaladas, té, café, todo tipo de tartas y lo más cojonudo es que ofrecen servicio “take away”.

El tiempo pasa muy deprisa y las librerías evolucionan. En la librería Garoa no nos queremos quedar atrás y tenemos bastante claro que tendremos que tomar nuevos caminos, pero al loro, no pretendemos poner ninguna máquina que sirva donuts ni cafés en nuestra librería, ni nos imaginamos entregando a domicilio una de bravas, dos bocatas de jamón y el último libro de Bernardo Atxaga. Somos bastante sibaritas y ofreceríamos el servicio de una forma diferente.

En la cafetería de la librería Foyles la gente lee libros mientras se toma un café o té, alguno que otro lee el periódico y otros en cambio optan por conectarse a Intenet. En la esquina, un pequeño escenario para conciertos de jazz de pequeño formato donde los autores también realizan presentaciones de libros. Las paredes bien aprovechadas con una exposición fotográfica.

“Hi mate! Can I sit here?” Me pregunta uno que se acaba de acercar a nuestro lado.“Of course, you are welcome” le respondo. Hemos empezado a charlar y por el acento nos parece que es italiano...¡Bingo! Es siciliano y creo que estos no se andan con chorradas a la hora de elegir donde tomar un buen café. En un aroma mezclado a libro y café nos dice que ama la literatura y que conoce al manager de la cafetería Foyles. Aprovechamos está nueva amistad para presentarnos al encargado, dejar nuestra tarjeta de visita y hacer una video-entrevista.

Después de intercambiar los números de móvil hemos quedado para una próxima vez, será en diez días y la excusa parece ser perfecta: presentación de una obra del escritor Peter Carey y la posibilidad de conocer al autor mientras nos tomamos un café.

De vuelta a casa, la idea de un café literario Garoa va tomando fuerza en nuestro imaginario: libros, lecturas, presentaciones, exposiciones, conciertos de pequeño formato, recitales de poesía, posibilidad de bajarse e-books mediante una conexión wifi y pequeñas dosis de café.

Necesitamos leer. Quizá ahora, y aquí, más que nunca.


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