Me hago librero ambulante

Desde pequeño he solido sacar de quicio a mis padres cada vez que cometía la imprudencia de contarles mis ensoñaciones. Y continuo haciéndolo. De hecho, creo que desde siempre lo han tenido muy claro: provocar en mi ensoñaciones que debían sine qua non partir de la lectura de un libro.

A día de hoy soy yo el que me receto un libro cada vez que puedo. No os engañaré, automedicarse con la lectura siendo librero es muy fácil. Me pego muchos viajes y vuelo. Y más de una vez vuelo demasiado y tienen que ponerme los pies en el suelo.

Pero hoy he logrado liberarme de una ensoñación deseada, he empezado a creer cada vez más en ella. Ha sido con la lectura de "La librería ambulante" Lo tengo decidido: apenas termine la campaña de texto me hago librero ambulante.

En esta ocasión voy a pedalear en solitario, pero no voy a viajar solo: llenaré mi triciclo actualmente aparcado y cuando termine la campaña de texto pedalearé de pueblo en pueblo. Me imagino sin destino fijo, recomendando libros y cambiando hospedaje por libro.

Me maravilla alejarme de mi mismo.

Y es que un buen libro siempre indica algún camino nuevo que conduce más allá de sí mismo.


garoa   futuro