Como siempre, el texto se separa de su soporte

La piedra fue el soporte más antiguo de escritura que ha llegado hasta nuestros días; pero la madera sería realmente el verdadero soporte del libro. Después se encontraron unas tablillas de arcilla utilizadas en Mesopotamia en el III milenio antes de Cristo. La seda en China fue, también, un soporte para la escritura. Se escribe con la ayuda de pinceles. Diferentes soportes fueron utilizados a lo largo de los años: hueso, bronce, cerámica, escamas, etc.

Las tablillas fueron reemplazadas por los volumina (plural de volumen), rollos de papiro, más ligeros y más fáciles de transportar. Fueron los principales soportes de la escritura en la Antigüedad en Egipto, Grecia y Roma.

Progresivamente el pergamino fue sustituyendo al papiro. Finalizando la Antigüedad entre los siglos II y III, el códice sustituyó al volumen. El libro ya no era un rollo continuo, sino un conjunto de hojas cosidas, con lo que el libro o códice adquirió el aspecto rectangular que conocemos hoy. Desde ese momento fue posible acceder directamente a un punto preciso del texto.

La transformación de las ciudades en Europa cambió, asimismo, las condiciones de la producción de los libros que ampliaron su difusión, poniendo fin al periodo monástico del libro.

La elaboración de las técnicas de impresión por parte de Gutenberg hacia 1440 dieron paso a la entrada del libro en la era industrial. El libro ya no era un objeto único, escrito o reproducido de acuerdo con la demanda. La edición de un libro requiere de toda una empresa, capital para su realización, y un mercado para su difusión. Por consiguiente, el coste de cada ejemplar baja considerablemente lo que, a su vez, aumenta notablemente su expansión.

El libro en forma de códice e impreso en papel, tal y como lo conocemos actualmente, aparece, por tanto, a finales del siglo XV. A los libros impresos antes del 1 de enero de 1501 se les llama incunables.

Resulta bastante difícil predecir el futuro de los libros. Una parte importante de las consultas que se realizan en busca de información, requieren un acceso directo y no una lectura secuencial, como, por ejemplo, sucede con las enciclopedias, éstas van desapareciendo, poco a poco, en forma de libro, a la vez que la información va apareciendo, de forma cada vez más significativa, en las páginas web de Internet.

El texto se separa de su soporte.


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