Las manos de mi madre

Madre. Madre, porque sólo hay una y nace junto con el bebé. La novela "Las manos de mi madre" es como el primer llanto de un bebé que acaba de nacer: el llanto nos lleva a un mundo escondido y lleno de sentimientos donde la protagonista descubre que su madre además de madre es mujer. M de madre. M de mujer. M de manos. Maravillosa.

Según avanzan los relatos, la novela muestra como los personajes, aun siendo de generaciones y tiempos muy diferentes, tienen los mismos problemas y miedos. Han vivido épocas y circunstancias muy distintas, pero, al final, como en la mayoría de la gente, las preocupaciones y los sentimientos son similares.

"Las manos de mi madre" es un fiel reflejo de una sociedad en la que las personas que pasan toda una vida juntos, nunca llegan a conocerse del todo. Es como un espejo donde se refleja la conciencia, la conciencia de una madre. Como en el libro "Alice" de Lewis Carrol, la protagonista cae en un mundo nuevo a través del espejo y tendrá que sobreponerse a todas las adversidades.

El mar esta muy presente a lo largo de la novela. Se utiliza como metáfora de la vida: el mar sube y baja todos los días, como la vida misma. Nerea, recuerda una y otra vez como su madre le decía "altxa burua, altxa burua” (levanta la cabeza) y lo relaciona con mirar al mar como lo hacía ella de pequeña junto con su madre.

La novela nos transmite la idea de que en la vida hay que enfrentarse a las adversidades y dificultades que se nos presentan: es mejor mirarlas de frente, como se mira al mar.

Con palabras armoniosas nos sumergimos completamente en la novela de Karmele Jaio. Muy fácil de leer tal como lo pide el tono y el tema. La novela nos transporta a la infancia y a los dulces recuerdos con una profunda emotividad.

Las manos de mi madre

Autor:
Editorial: Ttarttalo
ISBN: 9788498431779

No me ha reconocido. Separo la mano del pecho y la llevo hasta su mano. Me la toma y la acaricia igual que me acariciaba la frente por las noches, de pequeña, cuando me cantaba aquella canción para hacerme dormir. Siento un clavo en la garganta al recordar aquellas notas, susurradas, tarareadas.