¡Sin SINLI no hay descanso!

Es innegable que es el uso de las herramientas informáticas ayudan al librero en su trabajo diario. En los últimos años se han desarrollado varias aplicaciones, como SINLI (Sistema de Información Normalizada para el Libro), DILVE (Distribuidor de información del libro español en venta) y Cegal en Red, enfocadas al sector del libro. Observaremos de qué forma pueden contribuir a nuestro trabajo diario y revelaremos algún que otro inconveniente que parece haber.

Es palpable que muchos de los amantes del libro nunca hemos sentido ninguna pasión por la tecnología. Tampoco vamos a decir que hemos visto los ordenadores como un enemigo o algo sin interés, pero por desconocimiento, desconfianza o costumbre no nos hemos querido enterar de las ventajas que nos otorgan los ordenadores. Hemos preferido hacer los pedidos o facturas a boli en un folio blanco o llevar las listas de libros de las escuelas apuntadas en un cuaderno. Ya tenemos suficiente trabajo en la tienda como para empezar a cargarnos con trabajo extra. Y de cierta forma es verdad, ya que crear una base de datos de todo el fondo de la librería es un trabajo muy pesado, aunque a la larga sea obvia la gran utilidad que concede. Existen aplicaciones informáticas que agilizan el trabajo del librero de gran forma, y es necesario conocerlos más detalladamente.

Nosotros en la Librería Garoa como muchas librerías, ante el desconocimiento, hace una decena de años contratamos un servicio para que nos crearan un programa informático. Apostamos por ello, seguramente no con la mejor empresa posible, y trabajamos afanosamente para digitalizar nuestro stock durante meses y meses. Aunque el trabajo final supuso muchas ventajas, hemos tenido que soportar diversos problemas:

  • Perdida de muchas horas de trabajo en modificación y actualización de fichas y precios.
  • Alto nivel de errores a la hora de introducir datos.
  • Descontrol en la base de datos.
  • Falta de comunicación de stock de las distribuidoras y editoras.
  • Mucho tiempo en la gestión documental.

Pero hace poco, hemos conocido nuevos servicios que nos estamos planteando utilizar en un futuro no muy lejano. Y puede que haya muchas más librerías que se encuentren en la misma tesitura que nosotros, o estén buscando en el mercado su primera aplicación informática para su nueva librería. Os vamos a intentar describir de manera más objetiva posible, las ventajas que os pueden aportar herramientas como SINLI o Cegal en Red.

SINLI es el conjunto de documentos de gestión utilizados por los libreros, distribuidores y editores y que han sido normalizados. El tener normalizados estos documentos significa que al trabajar todos con el mismo formato de documento, estos pueden ser unificados para trabajar conjuntamente. Así se hace posible crear una comunicación directa entre el editor, el distribuidor y el librero. Es ejecutable una base de datos única donde el librero tiene a su alcance la información de cada libro.

Estos programas unifican las bases de datos, consiguiendo que la comunicación entre estos tres niveles sea la más eficiente y eficaz posible. Como explican Manuel Gil y Francisco Javier Jiménez en su libro “El nuevo paradigma del sector del libro” (Trama editorial , 2008) que “SINLI es una buena experiencia piloto que, con la excusa de la normalización y racionalización de los documentos de gestión, está logrando que editores, distribuidores y libreros compartan información”.

Estas aplicaciones proporcionan una fiabilidad de datos notable, ya que al funcionar por ISBN como código de validación, el error humano disminuye considerablemente su porcentaje. Al funcionar los pedidos y albaranes por ISBN, reduciremos al mínimo los errores y podremos detectar fácilmente los errores de facturación que se produzcan.

Vamos a ver en que medida se da el ahorro de tiempo de trabajo. Y para ello nos vamos a ceñir a un caso real. La Librería Rayuela, que hace uso del sistema Cegal en Red, procesó en el año 2006 27.444 altas de fichas de libros, modificándose 14.603 de estas referencias. Si aplacásemos 30 segundos en dar de alta cada libro en nuestra base de datos local, serían un total de 228 horas de trabajo las que nos ahorraríamos, es decir más de un mes de trabajo. El ahorro de tiempo es extraordinario.

Y lo más importante, junto al ahorro de días de trabajo, está relacionado con las actualizaciones tanto de precios como de los depósitos de las distribuidoras y editores. Nos evitaremos el tener que remarcar cada mañana los nuevos precios de los libros o hacer pedidos de libros agotados o descatalogados. Existe una comunicación desde el editor al librero, que de otra forma no se da.

Todo esto suena magnífico pero hemos querido preguntar a compañeros libreros que hacen uso del sistema cual es su grado de satisfacción. Y así, nos hemos encontrado con que el grado de satisfacción de nuestros compañeros es muy alto. Así, por ejemplo, en la Papelería Apriza afirman que hacer uso de SINLI “Les ahorra unas 4 horas de trabajo diarias durante la campaña de texto en septiembre-octubre”. Algo muy importante para esos días que todas las madres nos achacan la culpa de que sus hijos no puedan hacer los deberes. Victoriano García Recio, nos comenta que “se ahorra mucho tiempo pues no hay que estar creando las fichas nuevas a mano, ya que son muchos los campos que yo suelo rellenar: nombre, autor, colección, editor, precios, etc “. Marga Unzalu Garaigordobil, de la tienda Ibaizabal, a parte del ahorro del tiempo ve como ventaja principal “la posibilidad de ver si se nos ha facturado los libros solicitados”. La rentabilidad de la herramienta es evidente.

Pero obviamente todo tiene cosas que mejorar. Así por ejemplo, Marga Unzalu nos afirma que el sistema “No clasifica el producto, y en los libros de texto con precio de venta libre, sólo aparece el precio de compra el de venta hay que introducirlo manualmente” viendo necesario que “indiquen qué libros no tienen el PVP, y dejen en blanco la categoría de los libros“. En libros de precio de venta libre, que por ahora son únicamente los libros de texto, no funciona correctamente, o por lo menos hay que controlarlo manualmente. Habría que ver sucedería con el sistema, cual sería su rendimiento si en un futuro se establece el temido precio de venta libre. Victoriano García Recio, argumenta que al trabajar en su tienda tanto con prensa como con papelería, pide que se adhieran otros sectores al programa y evitar que “genere otros ivas y familias, distintos a los que tú tenías diseñados”.

A parte de estos problemas que están relacionados con el uso del programa, Paul Viejo nos escribe que “mientras coexistan -pese a sus evidentes diferencias- sistemas como SINLI y DILVE para conseguir -insisto, pese a sus diferencias- objetivos comunes (distribución y/o normalización de la información del "libro (ejem)") significa que no se ha logrado dar con un sistema realmente eficaz que ponga en común todo lo que se requiere”. Y sigue “mientras editores, libreros y repartid... dosific..., perdón, distribuidores, sigan viendo cualquier iniciativa de este tipo como "una base de datos" a la que se "tienen que apuntar" y rellenar por "si acaso favorece, aunque sea poco a poco, su ven-tas", mientras eso siga siendo así, mal...”. Y seguramente tengas razón Paul, y cuando nos dicen 2 palabras seguidas que no entendemos sobre informática, pensamos que tiene que ser algo magnífico. Pero es verdad que necesitamos herramientas que nos agilicen el trabajo diario y no podemos esperar a que salga al mercado la aplicación perfecta, tenemos que apostar por algo suficientemente eficaz para tirar hacia delante.

Nosotros también opinamos que debería existir un programa unificado para TODOS los editores, distribuidores y libreros. Y olvidarnos del caso de que nuestras distribuidoras más utilizadas no apuestan por nuestro sistema, estaríamos vendidos. O que si muchas de las editoriales desechan la aplicación que hemos contratado, nos toparemos con un fondo de librería sin contemplar en la base de datos, por lo que la herramienta se quedaría coja. Y es más, ocurre lo mismo si nuestra librería está destinada a trabajar con libros extranjeros, ya que no podría sacar todo el beneficio a la aplicación. Pero, a margen de todo esto, valoramos las ventajas otorgadas suficientemente como para apostar por el producto.


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