Xabier Egaña: LIBURUAK ETA

Datorren larunbatean, ekainak 16, Xabier Egañaren erakusketa estreinatzen dugu. Liburu-denda honen sotoak, orain dela egun gutxi lehen urtebetzea ospatu berriak, liburua gaitzat hartuta erakusketa bat dakarkizu: Liburuen istorioei garrazi bat hizkuntza plastikoan. Erakusketaren aurkezpen idatzia aurreratzen dizuegu. Gozatu.



        Vivimos la vida y sobre ella desarrollamos las ideas, creando caminos filosóficos, científicos y configurando valores. Poemas de desgarro o de amor. Relecturas para decir de la naturaleza y de las cosas. Teatro o largas historias de derrotas y victorias. La Ilíada o el Quijote, la Biblia, el Corán o los escritos tántricos, colgados, ondeando, en las montañas del Nepal ...Escritura. Imprenta.

        Sueños de libertad y apertura a nuevas verdades del saber. Divulgaciones para ahogar ideas o propagar principios y manifiestos de revoluciones. Desde la proclama de Lutero en Wittenberg hasta los mil escritos multiplicados en ciclostil por las antiguas “vietnamitas”, multicopistas de nuestra historia ya pasada.( ahora nos decimos la vida casi en el mismo instante en que sucede, el ahora mismo divulgado por medio de las pequeñas maquinitas que llamamos móviles)...Así y todo, al final, casi todo termina siendo cosificado en el eterno Libro que, en largas galeradas de letras, va recogiendo el largo compendio de la Historia.

        Industrias de diarios que divulgan el suceder de la vida diaria. Comentada, valorada e inventariada para lectores fijos o que van y vienen según los días.
        Verdades y mentiras de pensamientos libres o cautivos.

        Papel que recoge las letras, las palabras que se suman en frases para fabricar la escritura, fijándola, para ser eternizada.
                                                Es el Libro.

        Libros: espacio escrito, lugar, también objeto silencioso, aunque grite, desde su portada llena de formas y colores, como ser vivo que desea recoger la larga trayectoria del ser humano en su búsqueda del vivir.

        En esas acumulaciones de papel lleno de escritura, siempre, se intenta recoger todo el humus en que se va convirtiendo el existir del ser humano. Convirtiéndose en un espíritu cuya conservación pueda eternizarse. Aunque, paradójicamente, lo que se concebía para ser eterno, en breve espacio de tiempo, llega a ahogarse en la oscura masa del tiempo.

        Testimonio y crónica. Verdades y mentiras. Manipulación y libertad.

        Insatisfacciones y profundos gozos deslumbrantes.

        Todo ello como fruto del trabajo de infinitos nombres propios. Algunos quedarán recordados. Otros desaparecen en la niebla del tiempo y de la vida.
                                                Son los Libros.

        Con todo este bagaje de vivencias y reflexiones soterradas, recorro mi pequeña biblioteca encontrándome con títulos que se llenan de recuerdos. Unos me dejaron posos de ilusión y verdades intuidas. Otros los recuerdo como frustraciones y con el mal regusto de búsquedas frustradas. Los miro sin fijarme en el nombre de los autores que las hicieron nacer. Con la sensación de que fueron obras al servicio de industrias que magnificaban huecas historias presentándolas como ofertas plenas de originalidad y máxima lucidez que nacían para mostrarnos lo más recóndito del alma huma. Como una mágica puerta desde donde se expandía una maravillosa sensibilidad tanto hacia lo más sórdido de nuestra existencia, como hasta las claridades más luminosas del ser como espíritu viviente.

        Dejo vagar una mirada superficial sobre las bandas que envolvían el libro o sobre las repletas contraportadas llenas de admiraciones, junto a los mágicos títulos, donde nunca aparecía el negocio de la escritura del libro que se compraba. Es verdad que, con el libro en la mano, tampoco tenía motivos para dudar de la sinceridad de su autor.

        Recorro las baldas y acarreo con todo lo que me dejó vacío, insatisfecho o indiferente.

        Arracimé esos sueños frustrados en montones que amarré o hundí, rasgué y quemé. Los cosí entre herrajes y cemento. Queriendo decir todo lo que para mi no habían valido.

        Con ese talante me esforcé en buscar una nueva forma de hablar de ellos. Un lenguaje plástico sin ventas ni negocios, donde se ocultan las ideas soñadas y las verdades inexistentes. He querido gritar contra el falso pensamiento que creí sentir.

        Hace ya un tiempo, por casualidad, oí en la TV a Sampedro, el autor de “La Sonrisa etrusca”, quejándose, de cómo no se nos ha enseñado, primero, a pensar y opinar para ser libres y luego valorar, organizar, decidir y actuar. Todo ha sido al revés, decía: primero te adoctrinan y luego te dan la obligatoriedad de la praxis. La herramienta usada, dentro del amplio esquema de la educación o la divulgación, era el libro.

        De esas ausencias de Verdad que me han hecho sentir infinidad de libros, he querido hablar.

        Del otro ciento o muchas decenas, de libros con los que he podido aprender, crecer, enriquecerme y abrirme a la vida, sólo puede decir algo muy simple: gracias. A sus autores, e incluso al propio libro, con su papel, dejando en el tacto sus preciosas texturas. Sintiéndolos como criaturas vivas y palpitantes.

        Me animo a copiar unos preciosos verso de Emily Dickinson:

                "No hay fragata como un libro
                para llevarnos a lejanas tierras,
                ni corceles cual la página en briosa poesía
                este viaje lo hace cualquiera
                sin agobio de portazgo.
                Qué frugal es el carro que lleva el alma humana”.

        Y en otro apartado

               “Aprendimos Todo del amor –
                El Alfabeto – Las Palabras –
                Un Capítulo – luego el poderoso Libro
                Y – la Revelación quedó sellada –“


        Usando el lenguaje plástico he querido ofrecer “mi” relación con los libros. Sobre todo insistiendo en aquellos que me desazonaron y defraudaron.

        Aparecen libros quemados y relaciones plástica desde donde se acentúan, aún más, las diferencias y contrastes: papel – cemento / ligero – pesado / frágil – resistente / intelecto – materia / Existir – desparecer. Purificación.

        Se refuerzan los contrarios.

        Deseo hacer esta pequeña exposición en una librería. Como grito a la historia o historias escritas que se van muriendo o que, para mí, ya nacieron muertas. Al mismo tiempo que deseo reafirmar que la vida siempre es más, mucho más, por suerte, que lo que cualquier hombre puede llegar a plasmar y decir.

        Estas vivencias que aquí desgrano las ofrezco, en forma de obras plásticas, al público, en la librería GAROA. En Zarautz.

                                                                Desde luego sin intentar agredir ni rechazar a las personas                                                                 autoras que, en su esfuerzo creativo, han intentado, igual                                                                 que yo, hablar de la vida. Reconociéndoselo expresamente.                                                                 Sabiendo que no siempre acertamos.


                                                                                En Zarautz al 1 de Junio del año 2012.
                                                                                             Xabier Egaña


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